Laurent Simons de nueve años deja la universidad por una disputa entre sus padres y el rectorado

Los profesores del centro holandés de Eindhoven querían que se graduara en 2020, a los 10 años, para mejorar su desarrollo intelectual, pero sus padres no están de acuerdo

Laurent Simons, el niño superdotado belga de nueve años que estudiaba Ingeniería Eléctrica en la Universidad Técnica de la ciudad holandesa de Eindhoven, ha abandonado el centro en medio de una disputa entre sus padres y el rectorado. Estaba a punto de graduarse como el primero del mundo de su edad, pero sus profesores preferían que esperara a mediados de 2020, “porque ir tan deprisa no es bueno para su desarrollo intelectual, y sigue siendo un calendario fenomenal”. Sus progenitores no lo creen necesario, y han denunciado “presiones e incluso la sugerencia de que podrían intervenir los servicios de protección al menor”, si persistían en su empeño de conseguir la licenciatura con récord de edad. El propio Laurent ha subido a su cuenta de Instagram un mensaje donde califica de “patético que la universidad sugiera la obtención del título de grado [bachelor] en 2020”. De modo que se ha marchado.

Los profesores del chico reconocen “su talento y la excepcional rapidez con que estudia”, porque calculaba terminar en 10 meses un bachelor de tres años. Sin embargo, en un comunicado publicado en su página de web, la Universidad Técnica de Eindhoven señala que “considera poco realista la fecha anterior al 26 de diciembre, décimo cumpleaños de Laurent, para su graduación, dado el número de exámenes que le quedan”. “En una conversación con el tutor de Laurent y el director del programa de estudios, el padre dejó claro su deseo de que su hijo obtuviera el título de bachelor a los nueve años. Nosotros pensamos que se beneficiaría de la continuidad para que su talento especial pueda desarrollarse bien en el futuro, pero el padre ha decidido no aceptar este calendario y le ha dado de baja. Lo sentimos”, sigue el mensaje. Los docentes aseguran además que una graduación a mediados de 2020 facilitaría el crecimiento adecuado para la última fase de sus estudios, “que incluye agudeza, creatividad y análisis crítico, sin imponer demasiada presión a este estudiante de nueve años”.

En pleno embrollo, el mismo Laurent, que no ha hecho declaraciones por ahora, indica en su Instagram que su plan de estudios iba según lo acordado y concluiría en diciembre. “La universidad incluso le dijo a la prensa que yo acabaría este año, y ahora, de repente, tras mi protesta y mis planes de marcha me dicen que acabaré a mediados de 2020. ¿Intenta burlarse la universidad de todos? Es patético. La noche del [pasado] viernes, el rector nos llamó para disculparse y decirnos que podía seguir adelante con mis estudios hasta diciembre…creo que mienten tanto que ya no distinguen lo verdadero de lo falso… Si hubiera habido un retraso de una o dos semanas… ¿pero 7 meses? Vamos, ¿en serio?”, escribe, con profusión de emoticonos representando carcajadas.

Alexander y Lydia, sus padres, han acudido a la prensa belga para dar su versión de los hechos. En unas declaraciones al rotativo Het Laatste Nieuws (basado en Amberes), aseguran que el desenlace llevaba tiempo fraguándose. Este lunes, se reunieron con los responsables universitarios en Eindhoven, “y entonces surgió una acusación de plagio por parte de Laurent, porque entregó una versión preliminar de un trabajo sin bibliografía”, dice el progenitor.“Es cierto, pero era una versión provisional y Laurent había pasado antes todos los exámenes necesarios para elaborarla. Así que es difícil engañar en dichas condiciones. También habría suspendido un examen oral que ni siquiera hizo”, desvela.

La madre, por su parte, asegura al mismo medio que “no nos dijeron de forma explícita que llamarían a protección del menor si nos quejábamos, pero dejaron claro que se preguntaban si no estaríamos presionando demasiado a Laurent”. “Su mentor añadió que solo hay perdedores cuando intervienen los psicólogos, y eso fue definitivo para nosotros”. Alexander Simons subraya que para ellos no era indispensable que el chico se graduara antes de los 10 años, y sospecha que lo sucedido puede deberse a un conflicto de intereses de otra índole.

Laurent ha recibido varias ofertas de universidades en el Reino Unido y Estados Unidos, “y si tu hijo juega al fútbol en el Anderlecht [de Bélgica] y recibes una oferta del Barcelona ¿qué harías? Es igual. Hemos acabado con Eindhoven y Laurent se sostendrá. Hay suficientes centros que quieren trabajar con él”, advierte.

Fuente: El País

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